No hay mejor lugar que los brazos de mamá

A primeros de mes contaba que Sara estaba preparada  para dejar el pañal nocturno, pues se levantaba seca casi todas las noches. Algo a lo que yo, realmente, no le daba mucha importancia, aunque parece ser que para el resto del entorno sí la tiene. Como nos íbamos de vacaciones, decidí llevarme pañales por si acaso. Y bien que hice.

Imagino que por el trajín de todos los días, por el cambio de cama en más de una ocasión, por el cansancio acumulado de cada día, por los nervios, por la novedad…el caso es que todas las noches de estas vacaciones se ha hecho pis. Y a mí no me ha importado mucho, la verdad.Operación pañal

Ha sido una vuelta hacia atrás, aunque como ni siquiera lo había intentado, en realidad es un seguir como hasta ahora. Ella no le ha dado ninguna importancia y yo tampoco. Si acaso, la abuela es la única que sigue con el runrún del pañal, diciendo que es mejor que se lo quite directamente, y que después de unas noches despertándose meada, fijo que lo deja. Pero por ahí no paso. Si no está lista, no lo está y punto. No la voy a dejar llena de pis para que “aprenda” a no hacerlo. Ya lo hará cuando esté preparada para ello, cuando su cuerpo admita estar con la vejiga llena toda la noche.

De todos modos, ahora que llevamos más de una semana de vuelta en casa, a la rutina de las vacaciones, que duerme en su mi cama casi cada noche (los días que trabajo duerme con los abuelos) parece que está volviendo a tener algo más de control; ahora se despierta con el pañal seco más o menos el 50% de las veces. Será cuestión de poco tiempo, pero sobre todo, de cariño, paciencia y respeto por sus tiempos, que es la única manera saludable de retirar un pañal.

No me gustan los deberes para casa ni mucho menos durante el verano. Pero sí es cierto que los días son muy largos y hay que entretener a los niños con muchas cosas. Hacer ejercicios jugando es una buena manera de pasar un rato, además, los pequeños aprenden mientras se divierten.

En casa siempre tenemos libros de actividades en los que se puede colorear, contar, unir números, seguir pautas…cosas que a mi hija le encantan. Evidentemente, lo hacemos como un juego, cuándo y cómo ella quiere, yo nunca la obligo. Pero a ella le entretiene y de ese modo, recuerda cómo se escribe algún número.boolino

Estos libros no son baratos, sólo tienes que acercarte a las estanterías de las librerías o papelerías buscando uno y suelen rondar los 10€. Por eso, Cuadernos de Ejercicios me sorprendió, pues cuesta menos de 6€.

A Sara le encanta. Siempre lo lleva en una mochila con una caja de rotuladores para cuando salimos de casa así, esté donde esté, si se aburre se pone a hacer cositas.

Cuaderno de Ejercicios consta de 96 páginas, con tapas blandas. Muchísimas actividades diferentes para fomentar la motilidad fina, ayudarles con los colores, con los números, encontrar diferencias, grande y pequeño, seguir pautas… Un acierto que ha entrado en nuestra casa. Si a tu hijo le gusta pasar el rato con los lápices de colores, te lo recomiendo. Disponible en Boolino, la mejor plataforma de libros infantiles en internet.boolino

Llegó el verano y la hora de pensar en las vacaciones. Como en años anteriores, no me atraía la idea de irme sola con los niños a un hotel, donde el mayor haría amigos rápidamente y la pequeña y yo estaríamos prácticamente solas todo el día, sin entablar conversación con adultos. Después de mis Vacaciones con un grupo de familias monoparentales en Semana Santa y lo contentos que vinimos todos, no dudé ni un momento. Este año, las vacaciones de verano serían con un grupo de estos.

Así que desde el momento en el que supe cuándo tendría vacaciones, me puse a buscar destino. Investigando por la red, cada vez hay más empresas que se dedican a este tipo de viajes, es obvio que es un mercado cada vez mayor y hay un buen mercado. Para mí, lo fundamental antes de contratar el viaje era pensar que mis hijos lo pasarían bien. Al haber 10 años de diferencia, encontrar algo que encajase con los dos no era fácil. Pero en la web Viaja Con Tu Hijo me lo pusieron fácil. Esta empresa se dedica única y exclusivamente a los viajes de familias monoparentales, no hacen otro tipo de viaje. Tienen una amplia experiencia y opiniones muy positivas. Además, la variedad de viajes y destinos era muy amplia, por lo que decidir me costó un poco. Teniendo claras las fechas en las que podía viajar, contacté directamente con ellos, pidiendo algo que se adaptase a la edad de los dos niños.VCTH

De entre toda la variedad, el destino que más se adaptaba era el Especial Verano en el Mar Menor, ya que había niños apuntados desde los 4 hasta los 14 años, justo el rango de edad de los míos. Y de ahí hemos regresado hace sólo unos días.

A diferencia del viaje anterior, en VCTH están muy especializados en niños y entienden que los padres, además de querer disfrutar de las vacaciones con nuestros hijos, también necesitamos algún momento de relax. Así que me sorprendió muchísimo que muchos días, además de las actividades que teníamos, había un rato de actividades para los niños con los monitores. Y Sara, que yo pensaba que no querría separarse de mí en ningún momento, se iba encantada con los monitores y volvía más encantada todavía.

En esta semana de vacaciones, hemos tenido tiempo de todo, aunque poco tiempo para descansar. El viaje está pensado para que no te aburras ni un momento. Hemos hecho un montón de excursiones, disfrutado de la playa y de la piscina. Y lo mejor de todo hemos hecho un montón de amigos. Que es lo que importa en viajes como este.

En total éramos más de 20 padres y madres con sus respectivos hijos. El primer día, nos invitaron a todos a un mojito de presentación en el bar del hotel, mientras los monitores hacían juegos con los niños en la playa. De ese modo, todos sentados en una larga mesa, empezamos a interactuar con el resto de los adultos y a forjar amistades.VCTH

¡Qué decir! ¡Que volver ha sido una pena! Han sido unos días maravillosos, en compañía de unas personas encantadoras. Lucas ha hecho muchos amigos y lo ha pasado genial, y Sara se llevaba bien con todo el mundo, normalmente con niños y niñas un poco más mayores, con los que ha jugado hasta la saciedad. Yo he tenido la oportunidad de conocer a gente de esa que no te esperas que exista, personas que llegan en un momento a tu vida y parece que conocieras desde siempre. Los monitores, muy atentos siempre, tanto de los más pequeños (confieso que cada vez que se llevaban a los peques fuera del hotel durante hora y media, estaba angustiada porque Sara era de las más pequeñas, pero me tranquilizaban porque estaban muy pendientes de ella), como intentando que los adultos pasáramos momentos divertidos.

Han sido unas vacaciones inolvidables para los 3. Y después de este verano, tengo claro que no volveré a viajar sola con los niños sabiendo que hay posibilidad de pasarlo así de bien en compañía de más gente.

Las pantallas de los ordenadores de mi trabajo, cuando están en modo espera, ofrecen información continuamente, bien sobre cosas propias del hospital o bien sobre campañas e información sanitaria. Estos días, como es normal, nos ofrecen recomendaciones para el verano y el calor, los cuidados que debemos tener, las horas a evitar… Y una de la información a la que quizás se le da menos importancia, es a la protección de los ojos. Sabemos que hay que beber abundantes líquidos, que hay que evitar la exposición al sol de 12 a 17 horas, que hay que usar cremas solares y renovarlas continuamente, que es mejor usar ropa clara o que proteja del sol, que debemos buscar lugares sombreados, no hacer esfuerzos físicos las horas de más calor y que debemos evitar dejar a nadie dentro de un coche cerrado. Pero de lo que se habla poco es de los cuidados de los ojos en verano.

El sol puede dañar también los ojos, por lo que es recomendable utilizar gafas de sol homologadas que filtren, al menos, el 90% de la radiación ultravioleta.

La exposición ultravioleta es acumulativa a lo largo de la vida y está muy relacionada con la aparición temprana de cataratas. Además, el 10% de los tumores de todo el cuerpo se presentan en la zona de los párpados, por lo que es imprescindible la protección de la zona desde bebés.

También se recomienda el uso de gafas de bucear para la playa y la piscina. El cloro de las piscinas es muy irritante y puede producir conjuntivitis. También en playas, ríos y pantanos, el agua con gérmenes y bacterias puede infectar los ojos. Para evitar esas pequeñas molestias, lo mejor es usar gafas de bucear.

¿Cómo protegemos los ojos de nuestros hijos ante el sol?

  • Crema solar– la crema solar no sólo hay que aplicarla por la cara y por todo el cuerpo, también hay que ponerla alrededor de los ojos y en los párpados. Si por cualquier motivo entra en los ojos, lavarlos con suero fisiológico a chorro, pues es irritante.
  • Gorras – Las viseras de gorras y sombreros dan sombra a los ojos, protegiéndolos de las radiaciones solares.
  • Gafas de sol – Es importante acostumbra a los niños a usar gafas de sol desde pequeños, también en días nublados. Pero por supuesto, no sirve cualquier gafa.Rementería

Las gafas de sol deben estar homologadas. No te fíes de gafas vendidas en puestos ambulantes, pues hacen más daño que beneficio. Aunque creas que unas gafas sin homologar protegen del sol por tener los cristales oscuros, si no tienen filtro y no repelen la radiación, su acción es la contraria. Al ser un cristal sin tratar, los rayos solares penetran a través de él y llegan al ojo ampliados, llegando a producir quemaduras. Sólo tienes que pensar en la lupa a través de la que pasa el sol y enciende una ramita seca. Además, la oscuridad del cristal hace que se dilate la pupila y el sol produce aún más daño.

Las gafas de sol deben ser flexibles para que se adapten a la anatomía del niño; cómodas para que no interfieran con sus juegos y actividades; con cristales marrones, grises o verdes, que son los que menos alteran los colores de la visión; o cristales espejados, pues reflejan parte de la luz, sobre todo en ojos claros. Y por supuesto, deben estar homologadas.

Ante cualquier duda, mejor acudir al oftalmólogo. Y por supuesto, el resto del año tampoco debemos olvidar el cuidado de los ojos de los más pequeños. A los 4 años, en la revisión del pediatra, les hacen una pequeña evaluación de la vista. En nuestro caso, y teniendo antecedentes familiares de alteraciones de la visión, una revisión oftalmológica a fondo de Sara ha sido imprescindible. Esta revisión la hemos llevado a cabo en la Clínica Rementería, una institución médica madrileña que ofrece diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la salud visual de forma personaliza. Cuenta además con una zona infantil, el área de Oftalmología Pediátrica, especialmente diseñada para la comodidad de los más pequeños.Rementería

No lo olvides, en verano protege la vista de tus hijos de la radiación solar.

Una vez que nuestro hijo controla perfectamente los esfínteres por el día, sabe pedir pipí y caca e incluso lo hace solito y dejamos de usar pañal, muchas familias se preguntan cuándo es el momento de quitar el pañal de la noche. La respuesta es muy sencilla: cuando el niño esté preparado.

Hay que ser respetuoso con los tiempos de cada niño, con el pañal del día y con el pañal de la noche. De todos es sabido que muchas familias fuerzan a sus hijos y les quitan el pañal antes de tiempo, por recomendación de la guardería, del pediatra, de la abuela o de la vecina del quinto. Muchos padres no respetan los tiempos de sus hijos y les obligan a pasar por días de estar mojados y horas interminables sentados en el orinal. El control de esfínteres necesita maduración y ésta es diferente en cada niño. Obligar a un niño menor de dos años a hacer algo para lo que no está preparado, además de conllevar muchos accidentes, en algunos casos puede ser contraproducente. El niño debe estar preparado para ello, debemos estar atentos a sus señales, hablar con ellos del proceso y hacerlo cuando veamos que puede. Aun así, si empezamos la operación pañal y seguimos teniendo accidentes, es mejor posponerlo un tiempo.

Bien, ya hemos superado esa etapa y nos preguntamos ¿cuándo quitamos el pañal de la noche?diaper pañal

Evidentemente, no debemos quitar el pañal nocturno hasta que el niño esté preparado. Hay niños que desde el mismo momento que controlan esfínteres diarios, controlan también el pipí por la noche; hay niños que necesitan unos meses más; hay niños que lo piden ellos mismos porque son mayores; y hay niños que tardan más. Hasta los 5 años, no se considera que un niño que se hace pis por la noche tenga enuresis, así que debemos tener paciencia y respeto por el momento madurativo de nuestros hijos.

Desde luego, lo que no es normal es querer que nuestro hijo no se haga pis por la noche a base de despertarle repetidas veces para llevarle a orinar. Me parece una tortura para el pequeño. ¿Acaso nosotros, lo adultos, nos despertamos varias veces para ir al baño en mitad de la noche? (entendiendo que no hay ningún problema). Pongámonos en el lugar del niño. Está plácidamente dormido, descansando de un agotador día de juegos y aprendizajes, cuando llega uno de sus padres y le levanta dormido, le lleva hasta el baño y le sienta en el inodoro, adormilado, mientras es obligado a hacer pis aunque lo único que quiere es seguir durmiendo en su cama. Y lo peor es que esta tortura se repite varias veces en la noche.  ¿A alguno de vosotros, padres, os gustaría pasar por eso? A mí desde luego no, cuando me acuesto a dormir, lo único que quiero es dormir. ¿Cómo puede entonces algún padre pensar que así su hijo aprende a controlar esfínteres por la noche? A mi entender, así lo único que conseguimos es trastornar el sueño del pequeño. Y forzarle a hacer pis cuando no tiene ganas.

Debemos respetar al niño, su ritmo, su proceso madurativo, no forzando la situación. Valorar cada situación y cada caso de forma individual. Lo correcto es observar al niño.

  • Si el pequeño se despierta por las mañanas con el pañal seco, durante varios días seguidos, significa que aguanta toda la noche y ya podemos quitar el pañal.
  • Si el niño en mitad de la noche se despierta y nos pide hacer pis, es señal de que sabe reconocer esta necesidad incluso dormido y podemos probar a quitarle el pañal.
  • Si es el propio niño el que nos pide que no le pongamos pañal, podemos probar unas cuantas noches a ver qué tal y si vemos que se hace pis, hablar con él para explicarle la situación.

Una vez que hemos comprobado que nuestro hijo está preparado, hay varias cosas que podemos hacer para ayudarles.

  • Intentar restringir un poco los líquidos a última hora de la noche.
  • Que hagan pis siempre justo antes de acostarse
  • Poner una funda protectora o un empapador en la cama del pequeño, por si hay algún accidente.
  • En caso de que una noche nuestro hijo se haga pis en la cama, nunca jamás debemos regañarle, hablar con él y quitarle importancia.

Sara cumplió 4 años en Marzo. Y hasta ahora ha seguido usando pañal por la noche. Al llegar el buen tiempo, los abuelos entraron al trapo en más de una ocasión, diciéndome que debía quitarle el pañal para que “aprendiese” y que si se mojaba, dejaría de hacerlo después de unas cuantas noches. Evidentemente, no les hice ningún caso y a parte de un pequeño problema que tuvimos en el colegio, del que vino llorando porque le dijeron que era un bebé por usar pañal, la niña no ha tenido ningún problema por usar pañal por la noche. Ya llevaba un par de meses que se hacía pis la mitad de las noches y la otra mitad se despertaba seca. Desde hace varios días, no se ha hecho pis ni una sola noche. Ella se despierta y lo primero que me pregunta es: “¿mamá me he hecho pis?” y cuando le digo que no se pone muy contenta. He hablado con ella y le he dicho que vamos a usar pañal unos días más; si sigue sin hacerse pis, en unas noches pasaremos a dormir sin pañal.

Todo sin prisas, sin agobios, respetando el ritmo de mi hija, escuchando sus necesidades.

Siempre he sido una persona delgada, pero oye, los años y los embarazos no pasan en balde y el cuerpo va cambiando. Después del nacimiento de Sara me quedé con algún kilillo de más, pero no le di importancia, ya se irían. Pero no fue así. Cuando Jose falleció y empecé a tomar antidepresivos, entonces sí que los kilos acudieron a mí. Y no, ya no era como cuando era joven, que con poco esfuerzo se iban.dieta

Hacía algunos meses que no me sentía muy a gusto con mi cuerpo, pero cada vez que intentaba hacer algo de dieta, fracasaba. Eso de no poder comer determinadas cosas o pasarme el día a lechuga y pollo, pues no iba conmigo. Entonces me acordé de una amiga que a lo largo de su vida había hecho varias dietas sin resultado, hasta que hizo la dieta de los puntos y madre mía, la de peso que había perdido. Quedamos para desayunar, hablamos, me explicó, me dio unas pautas y empecé mi dieta. Sin casi esfuerzo, sin privarme de grandes cosas y controlando un poco la comida, he perdido 7 kilos en 3 meses. Y lo bueno es que aunque ahora no hago la dieta estricta, pero sí sigo comiendo bien, he cambiado mis hábitos alimenticios. Hace dos meses que dejé de contar puntos y en estos dos meses, he mantenido mi peso actual, he incluso he bajado algún gramo.

Está claro que cuando engordamos, es porque ingerimos más calorías de las que de verdad necesitamos. En la mayoría de las ocasiones, no sabemos comer y eso nos lleva al sobrepeso. Hacer dietas restrictivas nos hace tener ansiedad, por lo menos a mí.

Las dietas milagro no existen. Esas dietas que prometen perder mucho peso en poco tiempo no son nada recomendables. Además, suelen tener efecto rebote; el peso que se pierde se vuelve a recuperar rápidamente. Lo ideal para perder peso es hacerlo de forma lenta y controlada, adquiriendo nuevos y saludables hábitos.

Cómo funciona la dieta de los puntos

Esta dieta se basa en un número de puntos limitado que cada persona tiene para gastar al día. Cada alimento recibe un número de puntos y en función de esto, podemos comer cada día.

Para calcular los puntos diarios de los que disponemos, hay que conocer el sexo, la edad, el peso actual, la altura y la actividad física. Con estos datos obtendremos un número, que es el número de puntos que podemos comer al día. Los puntos disponibles para gastar habrá que recalcularlos cuando hayamos bajado unos determinados kilos, si queremos seguir perdiendo, pues seguramente hayan cambiado.

Por otro lado, están los puntos de los alimentos. Estos están calculados según la grasa que contienen, los hidratos de carbono, las proteínas y la fibra. Existen listas con los puntos de los alimentos, para facilitar el proceso. Y también existen multitud de calculadoras online y apps en las que podemos calcular los puntos de los alimentos. Por ejemplo, tener una app de estas instalada en el móvil es muy útil a la hora de hacer la compra. ¿Quieres comprar unas galletas de chocolate? Calculas con el móvil los puntos que tienen y listo. ¿No sabes qué pan de molde tiene menos puntos por rebanada? Tiras de móvil y arreando. Eso sí, los primeros días hasta que te quedas con las marcas, la compra se alarga mucho. Y quizás te miren como a la “señora loca parada en un pasillo mirando los valores nutricionales de todos los alimentos”.

En resumen, necesitamos saber nuestros puntos disponibles y necesitamos saber los puntos de cada alimento.

Dicho así, suena complicado, pero a mí me ha resultado bastante sencillo. Con la ayuda de un libro de puntos de alimentos y una báscula, calculaba los puntos que tomaba en cada comida. Y para hacerme las cosas más sencillas, cada comida que hacía calculaba los puntos y los iba apuntado en una libreta, así la siguiente vez que comiese la misma comida (preparado de la misma manera) ya sabía los puntos que eran.

Lo bueno de esta dieta es que puedes comer de todo. Si un día he tenido muchas ganas de comerme un helado, pues lo he hecho. He calculado los puntos del helado (por ejemplo, un maxibom mini vale 6 puntos) y luego me quitaba puntos de otro sitio, de la cena.

¿Qué he aprendido con esta dieta? A que comíamos mal, aunque yo pensase lo contrario. En casa siempre he sido un poco como Arguiñano, chorrito de aceite y echaba muchísimo aceite. El aceite es una grasa y las grasas aportan 9 kcal por gramo, más del doble que las proteínas y los hidratos de carbono. Ahora cocino con una cucharada sopera de aceite, que son 3 puntos. También he prescindido de embutidos grasos, el bacon lo usaba en muchas comidas, pero hace tiempo que dejé de comprarlo. Y si tengo antojo un día, pues compro chorizo de pavo, que no sabe igual pero te quita el gusanillo y tiene muchos menos puntos. Con esta dieta, además de reducir el consumo de grasas, también he reducido el consumo de azúcar. Ahora comemos mucho más sano en casa.dieta

Mi dieta de los puntos en datos

Por mi edad, sexo, peso de partida y altura tenía 22 puntos para gastar. En el desayuno gastaba unos 5 o 6, dependiendo de si al pan le ponía mermelada o tomate rayado (las frutas y verduras no tienen puntos). El café del trabajo es 1 punto (por la leche desnatada) y 0 puntos de una pieza de fruta. La comida del medio día, dependiendo de lo que fuera, estaba entre los 9 y los 12 puntos (comiendo de casi todo) y de ese modo, llegaba a la cena y ya cenaba en función de los puntos restantes. No he pasado nada de hambre, he comido en función de mis gustos y he adelgazado.

Para la dieta también me ha venido fenomenal la Actifry de Tefal. ¿Sabes cuanta cantidad de aceite absorben los fritos? En una dieta en la que cada punto cuenta, la diferencia entre freír o no es mucha. Con Tefal Actifry usas una cucharada de aceite (3 puntos) para todo el alimento, es decir, si cocinas para tres personas, la cantidad de aceite que me tocaría a mí sería sólo de 1 puntos. Sirva como ejemplo:

  • 100 gr de patatas – 2 puntos (cocidas, asadas, fritas en Actifry…)
    • 100 gr de patatas fritas en aceite – 7 puntos.
  • 1 huevo grande – 3 puntos (tortilla, cocido, escalfado)
    •  1 huevo grande frito – 6 puntos.
  • 1 filete de pechuga de pollo – 3 puntos
    • 1 filete de pechuga de pollo empanado y frito – 9 puntos.

Ahora ya no contabilizo puntos, aunque sigo cocinando con menos aceite, evitando fritos y grasa, evitando bollería industrial (eso deberíamos hacerlo todos siempre), comprando cosas sanas y marcas que sé que tenían menos grasas. Este verano he renovado mi armario, he vuelto a usar la talla 40 y me siento mejor cuando me miro al espejo. Está claro que el aspecto físico no lo es todo, que yo no aspiro a ser una modelo esquelética (me parece feísimo) y que cada uno debería valorar a sí mismo  por lo que es y por lo que vale, no por como se ve. Pero también está claro que es importante quererte. Y yo ahora me quiero un poco más, me siento más a gusto cuando me siento y no me oprimen los pantalones en la barriga.

Por supuesto, para perder peso y para mantenerlo, también es importante hacer algo de ejercicio físico, no llevar una vida sedentaria. A mi el spinning me ha enganchado😉

 

No me gusta el título de esta película, eso vaya por delante. No me gusta esa etiqueta de mala madre, creo que una mala madre es otra cosa, es aquella que no quiere a sus hijos, que los maltrata, humilla, abandona… El resto somos madres normales, imperfectas, porque la madre perfecta no existe. Me he sentido muy identificada con muchas de las cosas que pasan en la peli y desde luego, yo soy una buena madre. Yo le habría puesto otro título a la película, pero bueno, Bad Moms es lo que hay.malas madres

Este viernes 29 de Julio se estrena Malas Madres y si quieres pasar un rato divertidísimo, no puedes dejar de verla.

Amy Mitchell (Mila Kunis) es una madre normal, que hace lo que la mayoría de las madres hacemos, lleva los niños al colegio, les prepara la comida, trabaja, cuida de la casa, del perro, recoge a los niños, los lleva a actividades extraescolares, asiste a reuniones del colegio y hasta aguanta a un marido que no hace nada, todo el día estresada, corriendo de un lado a otro, sin tiempo para ella y por supuesto, sin que nadie valore todo su esfuerzo. Hasta que un día estalla, todo le sale mal y no puede más.

Accidentalmente se junta con otras dos madres saturadas, Kiki, que tiene cuatro hijos y se va soltando la melena y Carla, madre soltera que se acuesta con todo hombre que se le cruza y que tiene un repertorio de palabrotas y expresiones que te alucinarán,   y ahí empiezan sus momentos de liberación. Alocadas escenas (no dejarás de reír con la compra nocturna en el supermercado)  y divertidos momentos hacen de esta película una comedia que no puedes perderte. Como madre, te sentirás identificada en muchísimos momentos. Nos pasamos el día conviviendo con otras madres, cada una con su forma de ser, su forma de hacer, su personalidad, unas tan distintas de las otras, pero el ser diferentes no nos hace mejores ni peores. Aunque eso es lo que piensa Gwendolyn James, la presidenta del AMPA del colegio al que asisten los hijos de Amy, que está empeñada en hacer hijos perfectos a base de más horas de estudio y y por supuesto, quiere que las madres sean supermoms.

En el fondo, son madres como tú y como yo, madres que quieren a sus hijos por encima de todo, pero también son mujeres que necesitan un desahogo, un momento de relax, necesitan que alguien les coja de la mano y les diga que son buenas madres pero que no pueden ser perfectas y llegar a todo ellas solas, necesitan tener momentos para ellas mismas.

Como dato curioso de la película y en contra de lo que pueda parecer, esta peli está dirigida por dos hombres, no por mujeres, en una especie de homenaje a sus propias mujeres. Y todas las protagonistas de la peli son madres en la vida real, ellas saben bien de lo que hablan.

Ya sabes, este fin de semana piensa en ti un poco, deja a los niños una noche con los abuelos, con el padre o con la canguro, coge a tu mejor amiga que también es madre e idos las dos al cine a ver Malas Madres, a reír de lo lindo un rato. Y si se tercia, ¿por qué no? una copita en la disco no hace mal a nadie.

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